La reforma del IRPF 2015

La reforma del IRPF  2015 afectará a las tablas, la fiscalidad de los productos financieros, los mínimos personales. También hay novedades en la fiscalidad del ahorro y la inversión, en definitiva, se trata de una reforma de calado.

 

Tratamiento de las ganancias y pérdidas

A partir de 2015 las ventas de activos volverán a tributar en la base del ahorro, sea cual sea de su período de generación.

Hasta el 31 de diciembre de 2014, si usted vende un bien, su tributación en IRPF varía según el tiempo de tenencia, por ejemplo:

Si en el momento de la transmisión ya ha pasado más de un año desde la adquisición, la ganancia o pérdida obtenidas tributa en la base del ahorro del IRPF, a unos tipos que oscilan entre el 21% y el 27%.

Si todavía no ha transcurrido un año desde la adquisición, la ganancia o pérdida se integran en la base general del IRPF, tributando a un tipo que puede llegar alcanzar el 52%.

Si en los próximos meses se plantea la venta de algún activo adquirido con menos de un año de antelación (por ejemplo, acciones), le recomendamos que actúe de la siguiente manera:

Si prevé que va a obtener ganancias, espere hasta Enero de 2015. Así tributará en la base del ahorro.

Si por el contrario, va a obtener pérdidas, venda antes de fin de año. Así podrá compensarlas en la base general (con los límites previstos en la ley) y se ahorrará el 52% de la cuantía compensada.

Dividendos

Se elimina la exención de los primeros 1.500 euros de los dividendos (siempre que no se compraran o vendieran acciones en los dos meses anteriores o posteriores al pago). Esto supone que a partir de enero de 2015, todos los pagos tendrán un tipo de interés del 20%, que se reducirá al 19% en 2016, independientemente de la cantidad que ingresen.

Por otra parte, los dividendos, como modalidad para generar ahorro, verán a partir de 2015 reducida su tributación. La reforma fiscal ha rebajado los tipos que gravan el ahorro (depósitos, fondos, dividendos, plusvalías por venta de acciones, etc.) en todos los tramos. El ahorro hasta 6.000 euros, que hasta este año tributaba al 21% pasará al 20% en 2015 y al 19% en 2016; entre 6.000 y 24.000 euros pasará del 25% de 2014 al 22% en 2015 y al 21% en 2016; entre 24.000 y 50.000 euros, del 27% al 22% en 2015 y al 21% en 2016; y el ahorro que supere los 50.000 euros bajará del 27% de este año al 24% en 2015 y al 23% en 2016.

 

Planes de ahorro

Una de las novedades más destacadas por el Gobierno son los planes de Ahorro 5, un instrumento pensado para fomentar el ahorro conservador y cuyos rendimientos estarán exentos de tributar en el IRPF hasta un límite de 5.000 euros anuales. La articulación de estos planes se hará mediante cuentas de ahorro o seguros, que deberán mantenerse durante cinco años consecutivos.

Suponiendo que la rentabilidad ofrecida por estos planes no superará el 3%, que ya es mucho, el ahorro máximo que se logrará alcanzar será de 150 euros anuales y el ahorro fiscal no superará los 142,5 euros por quinquenio (28,5 euros anuales).

No olvide que el cliente de estos planes de ahorro deberán mantener el dinero durante cinco años para poder beneficiarse de la exención, sin posibilidad de retirar importes parciales, lo que sumado a su reducida rentabilidad nos lleva a augurar un futuro negro a este vehículo de inversión.

 

Rentas vitalicias

Hasta ahora, y también tras la Reforma del IRPF, la venta de la vivienda habitual está y estará exenta de tributación para mayores de 65 años sin necesidad de reinversión. Sin embargo, a partir del 1 de enero de 2015, se introduce un nuevo supuesto de exención. Veamos:

Quedarán exentas en el Impuesto de Renta para las personas mayores de 65 años todas las ganancias que se generen por la venta de activos (segundas viviendas, fondos de inversión o acciones), siempre y cuando el importe total obtenido por la transmisión se destine en el plazo de seis meses a constituir una renta vitalicia asegurada a su favor, con un máximo de 240.000 €.

Precisiones:

– Si la venta la realiza un matrimonio y el inmueble es ganancial pero uno de los dos cónyuges es menor de 65 años, sólo podrá acogerse a la exención el 50% de la venta en la medida en que sea objeto de reinversión.

– Al ser un régimen opcional es necesario declarar la venta dentro del plazo voluntario de presentación de la declaración del IRPF.

– El máximo que puede reinvertir son 240.000 € Si vende un inmueble por un valor superior tendrá que tributar por el resto de la parte no reinvertida.

– Al igual que ocurre con la exención por reinversión en vivienda habitual, cuando el importe reinvertido sea inferior al importe obtenido por la venta sólo quedará exenta la parte proporcional de la ganancia obtenida que corresponda a la cantidad reinvertida. De esta forma, si por ejemplo vendemos un inmueble en 200.000 € y sólo invertimos 100.000€ en una renta vitalicia, quedará exento de tributación el 50% de la ganancia obtenida y el resto tributará a los tipos impositivos vigentes, pero…

¿Qué beneficios fiscales le aporta contratar una renta vitalicia?

Las principales ventajas fiscales son dos:

– Menor tributación en el IRPF ya que aunque la renta cobrada tributa como las rentas del ahorro, queda exenta parte de la misma en función de edad que se tenga cuando se contrate. En otras palabras: a mayor edad menos impuestos. Por ejemplo, a partir de los 70 años el 92% de la renta queda exenta y por tanto pagará, en torno al 1,52% por los primeros 6.000 €. Y, aunque a Ud,, por razones obvias, le importe menos también contara con una.

– Menor tributación en Sucesiones para el beneficiario de la póliza que podrá reducir el capital recibido a su fallecimiento con un límite de 25.000,00 euros en Cataluña y 9.195,49 euros en el resto de España, si se trata del cónyuge, ascendente o descendente.

Ahora bien, tenga en cuenta que si anticipa el cobro de una renta vitalicia, que proviene de una venta en la que se ha beneficiado de la exención por reinversión, tendrá dos problemas:

Por un lado, tendrá que tributar por la parte proporcional de la ganancia correspondiente a la venta en función del importe dispuesto. Esto lo deberá ejecutar mediante una declaración complementaria del ejercicio en que declaró la venta corrigiendo el importe reinvertido.

Y por otro, perderá el beneficio fiscal de la menor tributación aplicada al rendimiento en el IRPF de la renta percibida, debiendo tributar por la diferencia.

Fondos de inversión

Respecto a los Fondos lo primero que cambia y que afecta a todos los productos financieros en general salvo contadas excepciones son los tipos de las rentas del ahorro. Es decir, el porcentaje de los beneficios que se destinarán al pago de impuestos.

Esto, en números, significará que una persona que gane 30.000 euros pagará un 20% por los primeros 6.000 euros de beneficio o 1.200 euros, a lo que hay que sumar un 22% por los 18.000 euros que ganó entre 6.000 y 24.000 euros o 3.960 euros. Finalmente los 6.000 euros que restan hasta sumar los 30.000 de beneficio tributarán también al 22%, lo que suma otros 1.320 euros. En total, terminará pagando 6.480 euros frente a los 6.840 euros que pagará en 2014.

Además de la reducción de impuestos, similar a la del resto de productos financieros, la mayor ventaja de contratar un fondo radica en que el traspaso seguirá exento. Es decir, no tendrá que pagar impuestos por las ganancias siempre y cuando el dinero lo utilice para contratar otro fondo. Con ello, conseguirá diferir el pago de impuestos y ahorrar por lo menos un 20% de lo que habría pagado a la Agencia Tributaria y que, de esta forma continua en su bolsillo.

 

Planes de pensiones

Si los fondos de inversión han salido ganando claramente con la reforma no se puede decir lo mismo de los planes de pensiones. Esto es así porque se reducen las deducciones de los 10.000 o 12.500 actuales (según sea la edad del inversor) a una única cifra de 8.000 euros. Es decir, el impacto de invertir en planes de pensiones en la declaración de la renta disminuye y por lo tanto pierden uno de sus grandes atractivos.

Sin embargo, la reforma también supone un empujón a estos productos terminando con sus problemas de liquidez. Y es que a partir de 2015 se podrán retirar los planes de pensiones con más de diez años. Dicho de otra forma, si pasados diez años desde que se abrió el plan se decide que es mejor rescatarlo por el motivo que sea, se podrá hacer y tributará, como venía haciéndolo hasta ahora, como renta del trabajo. Sin embargo, los derechos consolidados existentes a 31 de diciembre de 2014 sólo podrán hacerse efec tivos a partir del 1 de enero de 2025.

No son todas las que hay pero sí son todas las que están, ahora relea, valore y decida cuál de las inversiones analizadas se ajustan mejor a su situación personal y sobre todo cuál le aporta mayor rentabilidad y ahorro fiscal.

Fuente: leynfor.